lunes 9 de enero de 2012

Desayuno con diamantes




Sarah Gristwood
Random House Mondadori, 2010

“A esta hora hay algo mágico en la Quinta Avenida”

Libro de cuidado diseño, tapa dura, gran cantidad de fotografías de gran formato, e interesante texto, donde la autora desgrana los entesijos de todas las etapas de la película: desde la genésis del proyecto y la filmación hasta las influencias que generó.

“La conversión de Tiffany en un escenario de película comenzó el sábado a las cinco y media de la tarde, cuando la tienda cerró para el fin de semana. Un equipo de 10 hombres trabajó hasta medianoche construyendo las plataformas para las cámaras, instalando los focos y cubriendo los pasillos de madera noble con rollos de papel de embalar marrón para que no se rayasen”.
P 11
“La heroína de Capote, a diferencia de la Holly de la película, se acostaba con hombres a cambio de dinero /.../ El escritor era una figura anodina (de sexualidad inexplorada), muy distinto del fornido Peppard. No había ninguna posibilidad de que él fuese el héroe romántico de Holly; al contrario, era el eterno extraño que desea desesperadamente entrar en el círculo. Nada que ver con Peppard, pero tal vez sí con Capote”.
P 20
“La novela, de cien páginas, tuvo una gestación problemática. /.../ Desayuno en Tiffany iba a publicarse primero en la revista Harper's Bazzar y, poco después, en formato libro. /.../ la editora [de la revista] retiró la novela porque temía que Tiffany, que era un importante anunciante de la revista, encontrase indignante la profesión de Holly y el lenguaje de Capote, así como la bisexualidad de Mag Wildwood, amiga de Holly”.
P 22 y 23
“... al cabo de dos meses una noche se despertó [George Axelrod, guionista] a las tres de la madrugada y dijo: “¡Ya lo tengo! Ya sé cómo convertir Desayuno en Tiffany en película”. Ya tenía pensada toda la historia de amor... porque poseía experiencia suficiente con las perversas actitudes de Hollywood y sabía que tenía que hacer ciertas cosas”.
P 37
“Marilyn era muy obvia. Pensamos que podíamos encontrar algo mejor”, explicó Shepherd [copodructor] años después. /.../ “La Paramount no creyó que ella [Audrey] lo interpretase. Era una dama tan dulce, tan convencional”, dice Shepherd, y Blake Edwards coincide con él. “No creo que la mayor parte del público de aquellos tiempos realmente considerase a Audrey Hepburn una prostituta, una chica de compañía”, dijo. “Y apuesto a que, incluso después de la película, muchos no llegaron a entender del todo lo que hace Holly”. Lo que ocurría era que ni Jurow ni Shepherd [los dos coproductores de la película] habían imaginado nunca a Holly como una prostituta.
P 43
“Me daba un miedo terrible no ser adecuada para el papel. Creía que carecía del adecuado sentido de la comedia. Aquel papel requería un personaje extrovertido y yo soy introvertida /.../ “Fue lo mejor que hice porque fue lo más difícil”.
P 46
“Anna Frank y yo nacimos el mismo año [1929], vivimos en el mismo país, experimentamos la misma guerra, pero ella estaba encerrada, y yo, fuera. Leer su diario era como leer mis propias experiencias desde el punto de vista de ella. Me dejó destrozada”.
Avanzada su carrera, los medios discutirían lo ilógico que había resultado que la elegante Hepburn encarnara a los desgraciados personajes de Eliza Doolittle [My fair lady] y Holly Golightly, cuando en realidad era una de las pocas actrices de su generación que sabían lo que era pasar hambre.
P 51
“Era, básicamente, una persona muy insegura y esa misma inseguridad era la que llevaba a todo el mundo a enamorarse de ella” dijo su hijo Sean Hepburn Ferrer [aunque convivir con ella supongo que no sería tan bonito]
p 55
“... desde que tuve a Sean me aferré a mi matrimonio por su bien y empecé a lamentar el tiempo que pasaba lejos de él en los rodajes. Esa era verdaderamente yo. Las películas eran cuentos de hadas”.
P 61
Décadas después, su compañero Robert Wolders diría: “A Marilyn Monroe seguramente le hubieran permitido interpretar el personaje como era en el libro pero, por suerte, a Audrey no le permitieron hacerlo. Me descubro deseando que hubiese podido interpretar el papel tal como estaba escrito. La gente no sabe lo terrenal y auténtica que Audrey podía ser”. Y la propia Audrey dijo: “Siempre me he preguntado si arriesgué lo suficiente en esa interpretación. Tendría que haber sido un poco más extravagante, pero en aquel momento, como madre primeriza, eso fue todo lo alocada que pude ser”.
P 61
El relato de Capote “no era en realidad una historia para el cine”, explicó Axelrod a la revista Magazine cuando se estrenó la película. “En el libro no ocurría nada, realmente. Lo único que teníamos era esa muchacha gloriosa, un papel perfecto para Audrey Hepburn. No queríamos hacer otra Tía y mamá o Soy una cámara y, sin embargo, aquí teníamos el mismo problema: no había héroe, sólo un narrador neutro y distante. Lo que tuvimos que hacer fue inventar una historia, una relación romántica en el centro del argumento...”.
P 63
“... puede parecer perverso que, de una manera concreta, el guión de George Axelrod aumentara realmente la tensión sexual de la novela de Capote inventando el personaje de “2-E” (así llamada por sus iniciales, E.E., de Emily Eustace), la acaudalada mujer mayor que mantiene al joven escritor. Hoy día, en que la libertad sexual de Holly es la norma, cuesta entender esa decisión y nos resulta muy fácil tragar que ella se acuesta con hombres por dinero. Sin embargo, encontrar un hombre que lo haga, sobre todo si se trata de un hombre que tiene talento para otras cosas, todavía provoca ciertos prejuicios.
Los motivos de George Axelrod son interesantes. Tras convertir el personaje del escritor pasivo de Capote /.../ en un “ardiente heterosexual, teníamos que mantenerlo aparte, o el público se habría preguntado por qué no se juntaban y ya está. Nuestra solución fue tenerlos a los dos ocupados en que otros los mantuvieran. Por eso, en la única escena de cama de la película, él está tan cansado que no puede hacer nada”.
P 69
Desayuno con diamanates fue realmente la película que estuvo a punto de no exisitir. Capote no quería a Hepburn, Blake Edwards no quería a George Peppard, y el propio Blake Edwards era el segundo nombre propuesto para la silla de director. /.../ Axelrod y Edwards tuvieron desavenencias sobre los escenarios y también en la transición de novela a película, donde se suavizaron las tensiones sexuales del guión. Por fortuna, los papeles secundarios encajaron más fácilmente.
P 72
La ciudad de Nueva York desempeña un papel tan importante como el de George Peppard en la historia de amor de Audrey Hepburn
p 97
Para tratarse de una película tan relacionada con NY, resulta sorprendente lo poco de DCD que se rodó en la ciudad. Ocho días de rodaje en exteriores llevaron al equipo al paseo central de Central Park, al exterior del depósito de detención de mujeres de la calle Décima, a una casa de ladrillo marrón rojizo en la calle Setenta Este, a los escalones de la puerta de la Biblioteca Pública de NY y /.../ a Tiffany. /.../ [Sin embargo, pareció demasiado esfuerzo ya que] en aquellos tiempos casi todo se rodaba en estudios /.../ en el solar de la Paramount que cuenta con más de 150 edificios y daba empleo a unas 2500 personas cada día. /.../ Con sus 46 fachadas rematadas por rótulos luminosos /.../ el patio trasero de NY podía recrear el aire y el ambiente de seis manzanas neoyorquinas distintas. /.../ En 1983 un fuego devastó [parte] del patio trasero de la Paramount, /.../ [por ejemplo] el callejón donde se rodaron las escenas finales de DCD.
P 101 y 103
La relación de ambas actrices -y también del director- con Peppard, distó mucho de ser feliz. “George llegó al rodaje absolutamente convencido de su potencial de estrella y pensando que su papel era el auténtico centro de atención”. /.../ Había además una gran diferencia en el estilo de trabajar de cada uno. Peppard era analítico, un actor del Método que miraba en su interior a fin de encontrar un mayor realismo para su papel, mientras que Hepburn se dejaba llevar por la intuición, o siguiendo las instrucciones que los viejos y grandes directores [y su marido Mel Ferrer] con los que había trabajado eran más que capaces de darle. /.../ “Trabajar con Blake Edwards era hermoso, lo mismo que con Audrey [a pesar de que sólo compartieron una escena]”, escribió [Neal] en su autobiografía, As I am. “Sólo el espléndido George parecía impaciente y frustrado. Su personaje poseía una vulnerabilidad maltrecha que resultaba absolutamente atractiva, pero que no se correspondía con la imagen de protagonista que tenía George. Parecía que quería ser un machote como los de las películas de los viejos tiempos”. /.../ Recuerda que Peppard y Blake “se las tuvieron durante casi todo el rodaje y, en una ocasión, casi llegaron a las manos. Al final, George, interpretó el papel como quiso”.
p 106
Años más tarde el director habló con tristeza de cómo la interpretación de Hepburn, durante los primeros días del rodaje, estaba influida por alguien más, aparte de él. “Ensayábamos y luego ella llegaba a la mañana siguiente y hacía algo totalmente distinto” /.../ “[Mel] no aceptaba que las interpretaciones de Audrey no fuesen asunto suyo”. /.../ [King] Vidor lo explica diciendo: “Tuve la sensación de que Audrey necesitaba a alguien que tomara las decisiones por ella” /.../ Finalmente, Edwards habló a solas con Hepburn y le dijo que solo tenía un director. “Tal vez no sea el mejor, pero es el que te ha tocado”, le advirtió. Así que, o ella interpretaba tal como habían decidido juntos que lo haría o él, el director, se marcharía. “El asunto terminó allí”, dice Edwards. “A partir de ese momento, confió por completo en mí”.
P 109
El memorable escenario de la fiesta debe muy poco a Capote, o siquiera al guión de Axelrod /.../ “No me gusta planear la escena de antemano. Cuando el reparto es el adecuado y el guión es brillante como éste, me presento en el plató y hago lo que me sale de forma natural. El guión no concretaba apenas artificios de una fiesta y eso significaba que yo tenía que intervenir. Pedí champán y montamos una fiesta de verdad. Reuní a los actores [no eran extras] y les dije que todos tendrían que inventar algo”, explicó Edwards. /.../ “Nos limitamos a dar vueltas por allí, a ver qué locura desenfrenada podíamos crear”, dice Miriam Nelson, una amiga que interpreta el papel de la chica que discute con el tipo del parche en el ojo.
P 119 y 122
Sheperd señala que toda la escena del robo en la tienda es otra en la que Edwards, ayudado por una música ritual, da una nueva dimensión a la película que el guión no comtemplaba. “Ahí es cuando un director como Blake realmente se gana su reconocimiento.” Esta sería la escena favorita de Hepburn.
P 127
Ginny, la esposa de Mancini, recordó que, si bien él tardó un mes en inspirarse [el compositor había declarado que “Fue una de las cosas más difíciles que haya escrito nunca porque no me imaginaba qué podía cantas esa dama en la escalera de incendios”], solo estuvo “unos veinte minutos” componiendo la canción.
P 141
Pero, mientras el film se rodaba, los tiempos ya estaban cambiando. La nueva generación quería nuevos mitos y los nuevos directores hacían películas más realistas. Por su público y sus actores DCD había sido un paso en esa dirección, pero la censura que la había limitado pronto desaparecería.
P 175

Datos de la película:

Breakfast at Tiffany's 1961
Dirrgector Blake Edwards
Reparto: Audrey Hepburn (Holly Golightly), George Peppard (Paul Varjack), Mikey Rooney (Sr. Yunioshi), Patricia Neal (Emily Eustace), Buddy Ebsen (Doc), José Luis de Villalonga (José da Silva Pereira), Dorothy Whitney (Mag Wildwood), John McGiver (dependiente de Tiffany), Martin Balsam (O.J. Berman), Alan Reed (Sally Tomato) y Stanley Adams (Rusty Trawler).
Guión: George Axelrod
Novela original: Truman Capote
Música: Henry Mancini
Vestuario: Hubert de Givenchy (AH)
Productores: Martin Jurow y Richard Shepherd
Distribuidora: Paramount

http://www.reelclassics.com/Movies/Tiffanys/tiffanys.htm

sábado 15 de octubre de 2011

Caravaggio




Eugenio Carmona Mato
Historia 16, 1996

Compré este librillo hace ya mucho años, supongo que aprovechando alguna oferta de una librería deseosa de quitarse género anticuado. A lo largo de este tiempo he intentado varias veces leérmelo, pero fracasé una vez tras otra. El estilo narrativo no es fluido, el lenguaje es, en ocasiones, técnico, y mis conocimientos de arte insuficientes para mantener la atención en un texto tan denso. Sin embargo, una reciente visita a Roma y la observación en vivo de varias de sus obras me ha devuelto el interés por Caravaggio y me ha impulsado a comprar un par de libros más sobre él. Después de leer estos textos y todo lo que he ido encontrando por internet, he vuelto a releer el viejo librillo y... voilá!!! Empecé a leer de corrido, sin atascarme en ningún punto y cuando sobrepasé el primer capítulo, todo se hizo más fácil ya que deja de tratar las características generales de la obra del pintor, para comentar cronológicamente cuadros que yo conocía.
El texto sigue siendo espeso, a mi parecer, y necesita de unos conocimientos previos sobre pintura en general y sobre Caravaggio en particular para poder comprenderlo aunque sea mínimamente. El autor del libro es catedrático de Historia del arte en la Universidad de Málaga y aunque conocimientos parece que tiene, el aspecto divulgativo no está muy trabajado. Al final, y después de un largo empeño, he conseguido adentrarme un poco más allá de los datos biográficos pintorescos de Caravaggio (su carácter pendenciero y su participación en la muerte de una persona), y comprender algunas de las características de su pintura: sus colores, el uso de la luz bien para crear una atmósfera teatral bien para participar de la narración del cuadro (la luz es a veces un protagonista más del cuadro, como en La vocación de San Mateo), el realismo de sus figuras humanas (copiadas casi siempre de modelos en vivo), la escasez de elementos en sus cuadros (hay pocos objetos y figuras y casi nunca muestra datos del lugar, sino que las figuras destacan sobre un fondo plano, a menudo oscuro; de ahí que se le relacione a Caravaggio con el origen del "tenebrismo", idea equivocada ya que hace hincapié en la falta de luz cuando una de las principales novedades de la obra de Caravaggio es, precisamente, la luz), sus composiciones con medias figuras, tan cercanas a nuestra forma de ver porque guardan gran relación con el plano medio en fotografía, y objetos y perspectivas que parecen salirse del cuadro, destruyendo la barrera entre el observador y el cuadro, y especialmente, su interpretación cotidiana de hechos y personajes religiosos (los santos casi nunca aparecen con halo, muchos son viejos, con los pies descalzos y sucios, no suele haber querubines flotando en radiantes nubes... ). Todas estas características juntas en la misma obra supusieron un gran salto con respecto al arte que se hacía en aquel tiempo (no hay más que comparar las obras de Carvaggio con las de cualquiera de los artistas italianos coetáneos suyos) y el arte clásico del Renacimiento. Sus contemporáneos reaccionaron con estupor, muchos con admiración (fue un pintor muy famoso y copiado en vida) y otros con indignación, al sentir que Caravaggio no respetaba el decoro debido a los temas y personajes sagrados cuando los copiaba de mendigos o prostitutas. Algunas de sus obras destinadas a ser exhibidas en el interior de iglesias fueron rechazadas y tuvo que volver a pintarlas ajustándose más a las demandas de cada caso. 
Aún hoy, cuando admiramos sus cuadros no en un museo fuera del contexto original para el que fueron creados, sino en una iglesia, en las iglesias a las que fueron destinadas algunas de esas obras, su pintura nos impresiona, nos descoloca y nos produce una inconsciente sensación de incomodidad. Sus cuadros no encajan con lo que se espera de ellos, como nadie espera encontrarse una fotografía de Humphrey Bogart en un altar.


El alma está en el cerebro



Eduardo Punset
Ed.Santillana, Punto de lectura, 2006

Leyendo cualquier breve sinopsis de la biografía de Eduardo Punset se llega fácilmente a la conclusión de que es una persona con una gran curiosidad: abogado, economista, político, presentador de un programa de televisión de divulgación científica y escritor. Primero le conocí como ministro en los primeros años de la democracia, más tarde me sorprendió presentando el programa Redes (¿un político con cultura?) y ahora leo sus libros. 
El libro es un compendio de distintos capítulos de su programa Redes cuyo único nexo de unión es tratar diversos aspectos del funcionamiento del cerebro humano. Este punto de partida le impide mantener una narrativa homogénea, pero se beneficia de la enorme facilidad divulgativa característica de su programa. Así el libro es fácil de leer, la terminología científica está reducida al máximo y los temas no están tratados con mucha profundidad. Además se puede leer por partes, ya que cada capítulo no tiene conexión con el siguiente. El objetivo del libro parece más interesar que enseñar. Por ello es de agradecer el apartado final de bibliografía para los interesados en profundizar más en alguno o todos de los numerosos temas (consciencia, lenguaje, violencia, emociones, percepción, imaginación, psicopatías...) esbozados a lo largo del libro. 
Este libro constituirá una sorpresa para los que no han visto nunca el programa Redes y un agradable lugar conocido para los habituales seguidores del programa.


miércoles 12 de octubre de 2011

The key to Rebecca



Ken Follet
New American Library, 1980

"The last camel collapsed at noon." That's the way this cloak-and-dagger book starts. Catching you from the very first moment. There is no doubt why this novel turned his author into one of the most famous bestsellers writter: it is a well built story set in the Second World War at Egypt, in which sex, action and intrigue are mixed up in proper portions to get the secret potion every bestseller writter looks for to trap readers like in a spiderweb. A simple task? To make things simple is the hardest stuff. And Follet is one of the most brilliant writter in that matter. Beyond the deep investigating work on historic details, battles of the North African campaign, troop movements, Rommel´s tactics, weapons and uniforms wore by both armies, he managed to give every caracter of his story a lifelike touch, so everything seems to happen just in front of you. The atmosphere of  Cairo at that time, with its narrow streets, cafés, british patrolls, street vendors, beggars and night clubs, is specilly very well outlined. But as it happens to me with most thriller books, all the great values shown by the author in the begining of the book, slightly vanish as the story goes on. As if it was easier to think up a good story than to finish it. The ends of these books use to don´t live up to the created expectations. Suddenly, at some point of the book, later the more skillful the writter is, magic dissapears, and you begin to see the action from distance, the reader doesn´t live inside the story anymore and everything, characters and plot, seems to have been seen thousands of times before. And you end up thinking, how he did it? How he trapped me that way? As when lights are switched on in the theater when magician show has ended.

domingo 1 de mayo de 2011

La Capilla Sixtina. Historia y obras maestras

Texto Vittorio Giudici
Ilustraciones L. R. Galante
Edizioni Musei Vaticani

Un estupendo librillo que en un principio está dirigido a los jóvenes, supongo que por la gran cantidad de ilustraciones y la escasa longitud del texto. Sin embargo, no es un cómic. La información técnica aportada es relativamente grande y sobre todo los apartados referentes al contexto histórico de la Capilla Sixtina seguro que se les atraganta a los adolescentes de hoy en día. El libro sí funciona estupendamente como una pequeña introducción a la Capilla. Dado que está orientado a un público juvenil tanto las explicaciones como la propia estructura del texto resultan muy didácticas. Por ejemplo, los frescos de la cúpula están descritos por partes (triángulos, lunetos, penachos...), y también presenta una vista general para que se pueda colocar toda la información en su sitio. Uno de los apartados que más me han gustado es la descripción de todo el proceso que utilizó Miguel Ángel para pintar sus frescos, desde el dibujo de los cartones, el andamio, la luz de lámparas y velas, la técnica del fresco, etc. Todo muy sintetizado, pero muy bien explicado. Una delicia de librillo.

viernes 22 de abril de 2011

Así vivieron en la antigua Roma

Josefa Espinós, Pascual Masiá, Dolores Sánchez y Mercedes Vilar
Editorial Anaya. Biblioteca básica, historia.

Ameno librillo (apenas 140 páginas), con muchas ilustraciones, que describe algunas de los usos y costumbres de los habitantes de la Roma antigua. El relato abarca en cortos capítulos temas tan variados como los deportes y pasatiempos, las comidas, el vestido y el peinado, la religión, la esclavitud o el urbanismo. El grupo de autores usa un lenguaje simple que permite una lectura rápida y entretenida y las explicaciones están reforzadas con fotografías y esquemas. Además hay múltiples entradas independientes que refuerzan temas concretos.
El libro termina con una serie de fragmentos de documentos de autores latinos, un índice temático, un glosario, una corta bibliografía y una selección de películas y series de televisión relacionadas con Roma. Más no se puede pedir en tan pocas hojas.

sábado 2 de abril de 2011

Guía literaria de Roma


Edición y prólogo a cargo de Iria Rebolo
Editorial: Ático de los libros

Libro de pequeño formato, pero muy cuidado en su presentación. Recoge textos de conocidos escritores que viajaron a Roma y relataron sus impresiones a la vez que describen sus monumentos. Los textos están expuestos en orden cronológico y su mayor valor reside en la visión radicalmente distinta de la ciudad ofrecida por personas provenientes de una época y una cultura totalmente distinta a la occidental actual: su nivel cultural y económico, los medios de transporte, los sitios y obras que atraían su interés, el clima político (hasta 1870 Roma era la capital de los Estados Pontificios y el Papa su jefe de estado), ...
Otro de los grandes aciertos del libro es las excelentes ilustraciones de grabados antiguos (Giuseppe Vasi, Giovanni Battista Piranesi y Luigi Rossini). A falta de fotografías nos ayudan a visualizar los cambios que la ciudad ha sufrido a lo largo del tiempo. La Roma que estos ilustres viajeros conocieron se parece, pero no es la misma Roma que hoy en día podemos contemplar. Los modernos criterios de restauración han conseguido ofrecer una imagen de alguno de los principales monumentos de Roma mucho más acordes con su imagen original. Así, por ejemplo, hasta hace no mucho dos campanarios emergían del tejado del pórtico del Panteón "como las orejas de un asno" según la expresión de James Fenimore Cooper. La misma escultura del Laoconte ha sufrido varias restauraciones a lo largo de los siglos y el suelo del Foro en el siglo XIX estaba mucho más alto ya que las excavaciones no habían sido tan exhaustivas.
El principal problema del texto es la repetitición de las impresiones que la ciudad causó a sus distintos retratistas. A pesar de que la editora ha intentado seleccionar fragmentos relacionados con distintos aspectos y monumentos de Roma, la mayoría de los autores seleccionados no pueden evitar caer en los tópicos manidos a la hora de describirla. El autor más original ha resultado ser Mark Twain. Su fino humor que sobresale por todos los párrafos de su relato aligera su lectura y lo resalta por encima de todos los demás.